En una habitación hay un librero, un librero que se extiende a lo ancho de un muro gris y que parecería ser una pared. Está repleto de libros. Los colores grisáceos desaparecen, el acomodo del acervo los extingue. Empieza con los tonos oscuros como el negro, le sigue con los cálidos para llegar con los fríos y terminar con un blanco. El propósito se ha logrado: formar un arcoirís con los diferentes libros que una chica tiene. “Son más de 500”, asegura.
Su cabello es como el color de la lavanda. Hace que su tono de piel resalte aún más. Su tez es blanca como un hielo, contrasta con su personalidad cálida y crea una perfecta composición con el púrpura. Es delgada y no llega a medir más de 1.70. Se encuentra en medio de la habitación, sentada en un banco de madera. Frente a ella hay una cámara.
Se acomoda, se prepara y todo comienza con una sencilla frase: “Hola, bienvenidos a mi canal Las palabras de Fa en Youtube, yo soy Fa…”. El contenido es diferente a los de otros usuarios de esta red social: no cuenta chistes, no hace recetas de cocina ni tampoco de belleza. En sus más de 150 videos hace recomendaciones literarias, tags con otros booktubers y algunas entrevistas con escritores de diferentes partes del mundo.
En los últimos segundos de la grabación dice: “Y ya saben que ustedes me ven en el siguiente video y yo los veo en los comentarios”, así, la regiomontana concluye otro video más de su canal literario, una propuesta, que platica ella, comenzó para fomentar la lectura en México.